viernes, 31 de julio de 2009

Criaturas de Mar

El reloj se convierte en mi verdugo. Trato de no mirarlo de frente. Trato de no pensar que no hay manera de evaporar mi cuerpo de este sitio para lloverlo a cántaros sobre ella. Cada asalto por sorpresa de un atisbo de su aroma rezagado en mi cuello, cada minúsculo gesto que me vuelve a su mirada mientras trato de ocuparme y no me ocupo de nada, de nada más que extrañarla...

Cada vez que recuerdo el abismo que quedó entre las sábanas... aunque sólo fue el sueño, pero un sueño sin tocarla no es descanso; es exilio, es destierro, es... como la soledad del desierto.

Ella, que no es una mujer fácil de complacer, ama mi manera de escribir, de decirle y de decir. Y yo, que tampoco soy una mujer sencilla, amo la manera en que me lee; su manera de desglosar, de dosificar el tiempo. Amo la calma que se esconde detrás del torbellino, la forma en que su mirada se abre para dejarme entrar sólo a mí, su tremenda honestidad, su sensibilidad, su confianza. Amo su cuidadosa belleza y su despreocupada entrega.

Ella es un pez. Nada inquieta en sus aguas, nada en mí y yo descubro sensaciones que no conocía. Yo soy una cangrejita...me bandeo, atenaceo, soy un poco complicada. A veces jugamos, nos reimos... cuando eso pasa, somos menos difíciles las dos porque comprendemos que estamos juntas en el mismo mar y entonces nos montamos a la ola y olvidamos la distancia.


El verdugo sigue ahí... yo sigo sin querer mirarlo a los ojos... Dios!... cuánto tiempo más?!

2 comentarios:

  1. Te amo Amor mio. Seguiremos nadando y descubriendo este misterioso Mar.
    T.A

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