lunes, 31 de octubre de 2011

Antecedentes


… terminaba de subir fotos, mientras escuchaba una música que de pronto se me ocurrió un embole. Entonces, mientras buscaba algo mejor para poner en la compactera, empecé a tararear una canción que tenía arrumbada en un rincón, y, (bendito yutube!), inmediatamente la busqué, la encontré y la puse. La primera versión la descarté al instante, porque era una grabación en vivo y se escuchaba horrible y yo"quería escuchar" esa canción de Silvio que tanto me gustó siempre y de la que jamás supe más que el estribillo, (porque a ser honesta... hay que "escucharlo al muchacho!) así que elegí el siguiente video, este…

Silvio Rodriguez Benedetti-Casiopea

martes, 25 de octubre de 2011

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Plan "B"

Pasaba por mi casa y de ahí no más, me iba al cine. Sí, porqué no?. Eran las 6 de la tarde y disponía de varias horas de libertad extras, así que llegué corriendo, y tal como es mi costumbre dí mil vueltas por la casa sin hacer nada, íntimamente dudando ya de mi determinación a dar un paso más en el avance hacia la superación de mi sociofobia, hasta que en una de esas idas y vueltas presté atención al cielo una vez más y de allí hasta hace 10 minutos, estuve sumergida en descubrir y comprender mi Nikon, ese aparato fantástico, casi mágico que tengo desde hace poco. Cuando por fin no pude sacar más fotos porque simplemente oscureció, retomé mi actividad circular dentro de la casa tratando de retornar a mi plan "A" como si nada hubiese pasado, pero no hubo caso, ya se había implementado el plan "B" y ese se desarrollaba aquí y ahora, así que me saqué la campera, me cambié el calzado y me dispuse a descansar. Otro día me ocuparía de mi sociofobia.

lunes, 24 de octubre de 2011

Setas




Me quedó sin usar una bandejita de hongos blancos, de esos que se venden en cualquier verdulería. Cuando hace un rato abrí la heladera con la tranquilidad de saber que tenía algo preparado para la cena y que solo tenía que calentarlo, los ví y pensé… uhg!... se van a poner feos, (vieron que enseguida se ponen negros, como los brotes de soja... y la verdad, me daba pena tirarlos), así que traté de imaginar de qué manera podía cocinarlos solos, una que fuese rápida y sencilla. Pensaba en eso mientras disponía todo para calentar mi comida envuelta en papel aluminio, dentro del horno. Entonces fue cuando se me ocurrió adobarlos un poco y mandarlos al horno también, en la misma asadera (que además tenía agua en el fondo).
Se pasaron!, me sorprendí cuando los ví salir oscuros y arrugados del horno, ignorante del tiempo que llevaría que estuvieran cocidos, y pensé que a pesar de mis esfuerzos los iba a terminar tirando. Pero al comprobar al tacto que no estaban “calcificados”, sino mas bien blandos por dentro, se me ocurrió el viejo truco... filetearlos y saltearlos con un pedacito de manteca, claro (pensé),… si hubiesen estado cocidos sobre una parrilla, mejor... y si la parrilla se alimentaba de madera, mejor aún,… jajjaj!.... Mientras “pensaba", agarré  una seta al pasar y... la mordí. (Debo reconocer que me costó atravesar la primera sensación de resistencia a su piel, pero sin previo aviso se me llenó la boca de un sabor… amargo?... No; desconocido, nuevo y exquisito).
Imagino ahora, mientras las setas esperan en la cocina a que yo decida finalmente qué hacer con ellas que lo mejor va a ser comérmelas así como están… incluso, frías.

PD: la receta de las "Setas y Aes" se encuentra en elaboración.

domingo, 23 de octubre de 2011

martes, 18 de octubre de 2011

Conociéndome

Una le echa la culpa a las palabras, como si ellas fuesen autónomas al expresarlas y por eso mismo vive contradiciéndose (en el mejor de los casos).
Antes de ser conciente de esto, yo hubiese empezado diciendo algo así como "ella me enseñó lo que es amar". Y en cambio, lo que en verdad quiero decir es que Amar (o comenzar a aprender sobre eso), me enseña cada día algo distinto.
Y ahora que lo pienso... mejor me llamo a silencio y sigo amando.

viernes, 14 de octubre de 2011

jueves, 13 de octubre de 2011

Prisión

Escribo estas líneas desde mi prisión. No sé bien para qué, porque, obviamente, no está en manos de cualquiera poder liberarme... quizá solo lo haga para desahogarme e irme a dormir una noche más, con la tranquilidad de haber lanzado otra botella al mar...
Mi prisión es tan sutil, tan indefinible que por eso mismo se hace dificultoso el escape... o el rescate. Mi prisión es sentir mi cuerpo como un templo al que solo una persona tiene acceso. Es sentir que cada una de las cosas que pienso, deseo, proyecto, carecen de sentido sin lo que más deseo.
Mi prisión tiene recreos, como todas, pero no deja de ser una prisión.
Seguramente mañana me levantaré y cumpliré con las tareas readaptativas una vez más... pero en verdad, no me interesa readaptarme y ese es mi mayor problema.

miércoles, 12 de octubre de 2011

lunes, 10 de octubre de 2011

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Juego

La vida es fantástica y extraña. Fantástica en el más amplio sentido del término, y literalmente en cada una de sus acepciones. Y extraña porque jamás logramos reconocernos en ella.

De esa conjunción deviene el asombro, siempre.

El tiempo encierra incontables e indefinibles sorpresas y juega a nuestras espaldas con los acontecimentos, que saltan y se enriedan, ansiosos por volar. Y nosotr@s, actores espectantes,   humilde y apasionadamente representamos nuestros papeles. 


Lo demás es... la vida.


jueves, 6 de octubre de 2011

Manuelita


Desde la Universidad de Wrathegber, Alemania, llegan asombrosas noticias sobre un nuevo y revolucionario descubrimiento.
Se ha dado a conocer que tras varios años de experimentación y muy cerca de nuestras convicciones más irrefutables, un grupo de científicos prominentes se habría planteado rebatir un concepto más que establecido:” la lentitud”.
 Tan seriamente se lo tomaron, que llegaron al punto de hacer que este desafío deviniera en un cuestionamiento casi  existencial: Qué significa en verdad la palabra: “lento”?

Cuando se escuchan frases como: “qué lento pasa el día” ó “Qué película más lenta!”, instintivamente se apela al concepto codificado de “no avance”, no avanzar en el tiempo, en el espacio a “cierta” velocidad. Pero  aparentemente, según estos investigadores, este ha sido un error de concepción desde tiempos inmemoriales, y su resignificación acarreará sin dudas una serie de cambios radicales en nuestra manera de percibir el mundo, lo cual no suena nada loco dado que de ser así, deberíamos también replantearnos los conceptos de “espacio” y “velocidad”, lo que a su vez nos lanzaría hacia una serie de implicancias y derivaciones complejas e inacabables.

Tamaño descubrimiento está conmoviendo al mundo entero. Radios y cadenas televisivas de todas partes del globo difunden la noticia y recogen los testimonios a cerca del efecto que ha causado la inminencia de la nueva premisa.
Ingenieros chinos ya ha puesto toda su infraestructura al servicio de idear las adaptaciones pertinentes en sus próximas manufacturas electrónicas, mientras al sur de Asia, se prepara una convención de Chefs para discutir el concepto de  “A fuego lento”. (Con la milonga ya nada se puede hacer).
Por otra parte, han sido retirados de todos los medios publicitarios aquellos spots que hacen referencia a “que vuelvan los lentos”. Y la cantante española, Rosana, se negó a hacer declaraciones.
Empresarios y políticos han cancelado sus agendas para tratar de reconceptuar-se, atravesando, aún descreídos, momentos de hondo dramatismo, debido (como se sabe) a su dificultad para adaptarse a los cambios de paradigmas.
Pero esto no queda allí. Después de dos décadas de pruebas y experimentos, los científicos europeos arribaron entonces a la maravillosa  revelación (quizá la más importante del último siglo) de que: “la tortuga es el animal más veloz del planeta”. Sí. Así nomás.

Parece ser que el quelonio, lejos de ser ese esquinero marmolado que reposa inmóvil en algún rincón de la casa y al que solemos llamar “mascota” es, en realidad, una flecha en el aire.
Las pruebas y argumentaciones que hacen sustentable esta afirmación dan cuenta de que aparentemente, el reptil se mueve a una velocidad fuera de los parámetros conocidos por el ojo humano.

Finalmente, el Dr. Razembach, padre del descubrimiento y amante de las tortugas, lo resume de esta manera:” nuestra visión nos “engaña”, haciéndonos creer que el animalito se desplaza lento, mientras que en verdad, se detiene de vez en cuando para que nosotros lo veamos a él.

( Mientras escribo estas líneas, la gordi me dice:
   -es como mirar el ventilador de frente cuando está a full-
   -Claro…-, le digo.
Reflexiono y le pregunto:
 - che… y entonces… qué habrá estado haciendo Manuelita durante tantos años?
Ella me mira muy seria y me dice: -.. si es por eso… en la Quebrada de Humahuaca no vimos ni una puta vaca! )

Y sí…, nunca nada es lo que parece.