miércoles, 6 de octubre de 2010

La mirada en los espejos

Tengo un inmenso espejo al lado de mi cama. Cualquiera pensaría que es algo "muy fuerte", que debo estar todo el tiempo encontrándome con mi imagen aunque no quiera. Y sin embargo no. El refracta la luz que entra por la ventana y la multiplica haciendo más amplia y blanca la habitación y yo lo ignoro impunemente. Quizá porque ya no necesite buscarme. Quizá porque ni siquiera me haga falta ya reconocerme en él.

1 comentario:

  1. Espejo de luz, espejo del ser, que sería de aquel si no nos refractara? seguiría multiplicando rayos que nos llegan, sin verlos, sin necesitarlos aún entre sombras; como la luna y el sol que son dos astros distintos. Uno emana, el otro recibe y cada uno sigue su curso... en plenitud.
    Besos!

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